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Gobierno y política

 

Cuando pensamos en la antigua Esparta, lo primero que nos viene a la mente son sus diciplinados guerreros, sus escudos perfectos y sus brutales entrenamientos militares; sin embargo, detrás de todo ese músculo y disciplina existía un sistema político fascinante, único y sumamente complejo que mantenía la ciudad con orden y sostenibilidad. A diferencia de Atenas, que apostó por una democracia donde los ciudadanos votaban directamente, Esparta inventó una especie de "rompecabezas político" que mezclaba un poco de todo: monarquía (reino), oligarquía (gobierno de unos pocos) y ciertos toques de democracia. Esta estructura no nació de la noche a la mañana, sino que se le atribuye a un personaje casi mítico llamado Licurgo, quien diseñó unas leyes tan estrictas como sagradas con el único objetivo de que ninguna persona o grupo de personas  tuviera el control absoluto del Estado. Lo más curioso de Esparta es que no tenía un solo rey, sino dos al mismo tiempo, pertenecientes a dos familias reales distintas que se vigilaban mutuamente para evitar que alguno se volviera un dictador. Mientras un rey salía a liderar el ejército en las guerras, el otro se quedaba en la ciudad cuidando la política local y los rituales religiosos, asegurando así que el gobierno nunca quedara vacío ni desamparado.

Pero los reyes no estaban solos justo después de ellos se encontraba la Gerousia, que era un prestigioso consejo de 28 ancianos vitalicios compuesto por hombres mayores de sesenta años más los dos reyes en funciones. Para llegar a la Gerousia, un espartano tenía que haber sobrevivido a una vida entera de batallas y ser elegido por el pueblo mediante un curioso sistema de aplausos y gritos en la asamblea: el candidato que recibía el griterío más fuerte se ganaba el puesto de por vida. Este grupo de veteranos funcionaba como el cerebro legislativo y el tribunal supremo de la ciudad, ya que ellos decidían qué leyes se podían discutir y tenían el poder de juzgar a cualquiera, incluidos los mismos reyes si cometían un delito grave.

Por otro lado, para balancear el enorme poder de los ancianos y los monarcas, existían los Éforos, un grupo de cinco hombres elegidos cada año por todos los ciudadanos espartanos. Aunque su cargo duraba solo doce meses y cualquier espartano de a pie podía ser elegido, los éforos eran, en la práctica, los verdaderos gobernantes del día a día: controlaban las finanzas, vigilaban la educación de los niños, manejaban la política exterior y tenían la última palabra sobre mandar o no tropas a la guerra. Por último, estaba la Apella, la asamblea popular formada por todos los ciudadanos varones mayores de treinta años que hubieran terminado su duro entrenamiento militar. Aunque la Apella no podía debatir ni proponer ideas propias, sí tenía el poder de votar con un "sí" o un "no" las leyes de los ancianos y elegir a los líderes. Al final del día, la política espartana era un juego de contrapesos donde todos dependían de todos: los jóvenes aportaban la fuerza en las asambleas, los ancianos daban la sabiduría en el consejo, los reyes ponían el liderazgo militar y los éforos garantizaban que nadie rompiera las reglas tradicionales, creando un sistema con gran estabilidad que logró sobrevivir intacto durante siglos.












  • https://servicios.educarm.es/cnice/palladium/datos/Palladium/griego/esg143ca7.php
  • https://es.scribd.com/document/318940261/El-Gobierno-de-Esparta
  • https://elhistoriador.com.ar/esparta/
  • https://www.thecollector.com/what-was-political-system-sparta-like/
  • Vision general de Google 


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